Por Ángel Pardo s.m. La vida humana es un continuo peregrinar. La vida no se detiene un momento, aunque permanezcamos detenidos… Paradójicamente, vivir es un ir muriendo, lo que nos obliga a ser conscientes y estar atentos. Cada día es una oportunidad para experimentar el paso de Dios en nuestras vidas. Caben dos posturas: nos abrimos a la vida o le damos la espalda a Él y a nuestros semejantes. La CUARESMA es tiempo de crecimiento, de cambio, de encuentro y de conversión. Muchos preguntarán: ¿Convertirnos de qué? ¿Por qué? ¿Para qué? La conversión implica hacer conciencia de la presencia del mal en la vida personal, hacer conciente el egoísmo, la mentira, la violencia, el rencor, el odio, la indiferencia, etc., que dominan muchas veces nuestra manera de pensar, de sentir y vivir nuestra existencia. CUARESMA es emprender el recorrido de un camino en el cual damos pasos más cercanos al Evangelio de Jesús, asumimos opciones nuevas, cambiamos rumbos cotidianos…, para renacer con Cristo a una nueva vida. Permitir que aflore todo lo bueno y noble que hay en nosotros. CUARESMA implica dejar la mentira e iniciar a vivir en la verdad, dejar el odio y comenzar a vivir el amor, cambiar el egoismo por la solidaridad, la indiferencia por el compromiso responsable con la suerte de los demás. CUARESMA es caminar guiados por la acción del Espíritu del Resucitado. El final de la Cuaresma es la vida nueva que nos trajo ya la Resurrección de Jesús. PARA VIVIR LA CUARESMA
2. Haz un esfuerzo para dialogar en familia 3. Sé atento con tus semejantes, saluda, felicita, abraza… 4. Recorta tus horas de T.V. para reflexionar y orar un poco más este tiempo. 5. Haz alguna lectura de la Palabra de Dios que te ayude a profundizar tu fe. 6. Lucha contra el malhumor y la tristeza. Saborea lo bello de la vida. 7. Presta más atención a las personas que a las cosas. En especial a quienes más lo necesiten: ancianos, enfermos, necesitados. Trátalos bien y con cariño. 8. Comparte tu dinero un poco más con otros que tienen menos, a costa de prescindir de lo que no necesitas. 9. Evita la crítica negativa, viviendo y hablando de lo positivo que puedes descubrir en tus semejantes. 10. Fomenta la paz a tu alrededor. Prescinde de enojos, violencias, malos modales, groserías, insultos, etc. 11. Participa en las celebraciones litúrgicas dominicales y acércate a celebrar el Sacramento de la Reconciliación. 12. Di la verdad. Habla claro, sin hipocresías ni mentiras. 13. Intenta hacer felices a quienes te rodean, con detalles que hacen la vida más agradable. 14. Haz un propósito concreto, signo principal de tu cuaresma. |
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